Reportaje EL COMERCIO

La escuela del rematador

Impulsado por Rubén Blaya, exariete del Sporting, da sus primeros pasos un proyecto con el que colaboran Alejandro Suárez, Iván Míner y Sergio Alperi

Asturias cuenta con el primer centro específico para formar delanteros de toda España

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El gol es la esencia del fútbol, lo que determina el partido, desequilibrando el encuentro a favor de unos y en contra de los otros. Todos lo buscan, pero no siempre se consigue. Es emoción en estado puro. Cuando el balón cruza la portería contraria, la grada se levanta, se abraza, grita y aplaude, exaltando la figura del protagonista del tanto: el delantero.

Cristiano Ronaldo, Messi, David Villa. Son lo ídolos del presente. Muchos niños quieren ser como ellos. ¿Por qué? Porque tienen olfato de gol. Ninguno se parece al resto en la forma de juego, ya que cada uno posee unas cualidades distintas que explotan una vez sobre el terreno de juego. Cristiano Ronaldo es rápido; Messi, desequilibrante y Villa, creativo. No hay un jugador ofensivo ‘tipo’ con unos atributos en concreto. Saber potenciarlos y sacar el máximo rendimiento de cada uno de ellos es lo que diferencia a un buen delantero.

Con esas ideas, la de perfeccionar habilidades como ser rápido o tener un buen remate de cabeza y la de descubrir y potenciar otras muchas, se creó el septiembre pasado la Escuela de Fútbol para Delanteros del exjugador del Sporting, Rubén Blaya, llamada ‘Hat-Trick’, que dispone de un novedoso método de entrenamiento específico de jugadas de ataque que se basa en un programa individualizado. «Se trata de una idea que tuve desde siempre en la cabeza. Me hace mucha ilusión que por fin esté en marcha. Es el resultado de mucho trabajo pero ha merecido la pena», destaca Rubén.

Es la primera escuela específica para delanteros tanto a nivel regional como nacional. «A mí ya me hubiese gustado que hubiese existido una escuela como ésta en mi época como jugador», afirma. La falta de tiempo en los equipos y la exigencia cada vez mayor a los atacantes para que vayan en busca del gol han sido claves para que haya visto la luz este proyecto.

En la actualidad, Rubén Blaya y ‘Hat-Trick’ colaboran con los distintos clubes de Gijón. Dado el tiempo que requiere hablar con ellos, todavía no ha llegado a reunirse con todos, pero ese es su objetivo. «Queremos dar la opción de que conozcan nuestro trabajo y la escuelapara que sepan en qué consiste y después vean los resultados en la evolución de los niños: alevines, infantiles, cadetes, juveniles..».

Junto a los chicos entrena una niña, la única por el momento, Lucía, de 9 años, del Gijón Femenino. «Me gustaría tener más como ella y llegar también al fútbol femenino. Este deporte -dice Rubén- no entiende de sexos. Además da gusto verla entrenar». Pero en todos los casos es el club quién decide qué niños van a la escuela a entrenar.

«Queremos mejorar su potencial y quitar aquellos vicios que se cogen con el tiempo. Mi idea es que consigan automatizar sus movimientos, que los hagan sin pensar en ellos, convirtiéndolos en un hábito. Por ejemplo, que el zurdo aprenda a tirar con la derecha teniendo una mayor variedad de posibilidades a la hora de rematar a portería o que sepan situarse en el campo sin detenerse a pensar en ello», apunta Rubén.

Los colaboradores

El exjugador rojiblanco cuenta en esta aventura con la ayuda de otras tres personas que han estado y siguen vinculadas a este deporte. Uno de ellos es Alejandro Suárez, jugador del Marino de Luanco, que entrena también a los alevines del club luanquín. Los dos se conocen de coincidir en el Sporting B y ahora han vuelto a hacer equipo. «Estoy encantado con el proyecto y con trabajar con Rubén. Es una persona excelente y, por su experiencia, él me puede enseñar más a mí», señala Alejandro. «Es una idea innovadora y creo que hacía falta ponerla en práctica. Por desgracia antes no había nada como esto y los delanteros teníamos y tenemos que vivir del talento y de nuestro olfato goleador», añade.

En esta escuela, precisa el ariete del Mariano, se busca que el niño practique situaciones que le permitan tener un mayor control del balón y que le enseñen a saber desmarcarse del equipo contrario, entre otras cosas. Los entrenamientos tienen lugar en los campos de la Federación en Roces, los lunes y martes, de 16.30 horas a 18 horas. «Los martes, que es cuando estoy yo, hemos llegado a tener 17 chavales», cuenta Alejandro. Lo que intentan es crear un ambiente agradable y divertido donde además de aprender, los niños se lo pasen bien.

«Es algo nuevo y muy gratificante», apunta Iván Míner, exjugador del Sporting, donde estuvo desde los nueve años hasta el primer equipo. Lejos de los terrenos de juego, Míner también tiene experiencia como entrenador ya que durante años se sentó en los banquillos de varios equipos asturianos en Tercera División. «Lo único que al entrenar con niños más pequeños (alevines, juveniles.) es necesario tener un pelín más de paciencia. Pero la experiencia vale la pena. Los veo con mucha ilusión y en cada entrenamiento están cien por cien concentrados».

«Entiendo esta escuela como un complemento al entrenamiento que hace cada equipo. Es cierto que por falta de tiempo un entrenador no puede tratar ciertos aspectos que aquí sí se trabajan», argumenta Míner. «Les enseñamos a acostumbrarse a estar rodeados de contrarios, a realizar cualquier momento de manera automática. De ahí, la importancia de repetir una y otra vez cada ejercicio», detalla.

Sergio Alperi es el último integrante. Conoce a Rubén de trabajar con él durante el campus de verano que organizó el exjugador profesional. Ilusionado de participar en este nuevo proyecto, Alperi asegura que los niños se divierten en los entrenamientos, ya que «al ser específicos y estar orientados a meter goles, los críos no se aburren y tienen ganas de participar. Al final del día, veo como se marchan contentos».

Alperi cree que muy pronto otros se interesarán en este proyecto, convirtiéndose la escuela ‘Hat-trick’ en todo un referente, como ocurrió con las escuelas de porteros que, en la actualidad, hay abiertas unas cuantas en España.

Pero aparte de ser un buen delantero, Rubén Blaya y su escuela quieren enseñar a los más pequeños a cuestiones como mejorar la alimentación y crecer como personas, por este motivo, han llegado a un acuerdo con un nutricionista Centro de Salud Nutricional y un gabinete de psicólogos PSB Psicologia y Bienestar que van a ayudar a los niños siempre que lo necesiten.

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